Haiku en la Banca

Él escribe el haiku como aprendió a doblar camisas, con cuidado, en silencio, tratando de no desperdiciar nada. El parque es un cuenco verde que guarda sonidos. Un columpio rechina. De un altavoz portátil se derrama una canción con bajos baratos. Un perro le ladra a una paloma como si la paloma le debiera dinero.

Su hija es un huracán pequeño con tenis rosas, inventando juegos con desconocidos, convirtiendo el área de juegos en un reino donde las reglas cambian cada minuto. Sube, baja, se ríe, desaparece detrás del tobogán, regresa con un palo como varita. De vez en cuando voltea, solo para confirmar que él sigue ahí, y él levanta la mano, una banderita que dice sí, aquí estoy, aquí estoy.

Trae una libreta que antes era para juntas del trabajo. Las primeras páginas están llenas de viñetas y medias verdades, palabras diseñadas para sonar útil. Después, las páginas quedan en blanco, como si la libreta se hubiera cansado de fingir. Ahora él escribe en los márgenes con una pluma que se salta, tinta que solo se pega cuando quiere.

No está tratando de ser poeta. Está tratando de estar presente. El haiku es una cerca pequeña que le construye a un momento para que no se escape.

La mira perseguir burbujas que otro papá sopla hacia el sol. Las burbujas suben, tiemblan, se llevan la luz en la piel delgada, y luego revientan, limpias y de golpe. Su hija aplaude como si ese estallido fuera un aplauso para ella.

Cuenta sin mover los labios. Cinco, luego siete, luego cinco otra vez. Quiere que las sílabas encajen como piedritas en el bolsillo, algo que puedes cargar sin pensarlo.

Cuando termina, lo lee una vez y cierra la libreta como un secreto.

Su hija corre y le apoya la frente sudada en la rodilla. “¿Qué haces?”

Él mira la página, luego su cara, brillante de tierra y alegría. “Escribí algo chiquito,” dice. “Para acordarme de hoy.”

Ella no le pide verlo. Solo le toma la mano y lo jala hacia los columpios, y el poema se queda en la libreta, tibio como pan, mientras él va a dejarse escribir por el resto de la tarde.

Haiku:
Burbujas al sol
tu risa me empuja cerca
tinta en mi mano

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February 22, Guadalajara