Antes de los cuetes
Todavía no hay tambores—solo luz, cortesía y un inicio que cabe en las manos.
Bajo el techo rojo
Ms. Pac-Man parpadeando, una orilla mantequillosa con gravedad propia y una campana que aún sabe tu nombre.
Todavía no hay tambores—solo luz, cortesía y un inicio que cabe en las manos.
Ms. Pac-Man parpadeando, una orilla mantequillosa con gravedad propia y una campana que aún sabe tu nombre.